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La caída de 'El Mencho' y el terremoto que sacude al crimen organizado en México

  • hace 3 minutos
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En un operativo que quedará inscrito en los anales de la lucha contra el narcotráfico, las fuerzas federales mexicanas lograron este domingo lo que parecía imposible: abatir a Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el hombre más buscado del mundo por las agencias antinarcóticos.


Pero lejos de representar un punto final, la muerte del capo ha desatado una tormenta de violencia que sacude al menos seis estados del país, confirmando una vieja máxima del crimen organizado: cuando cae la cabeza, el cuerpo se retuerce.


El hombre escurridizo que construyó un imperio


Nacido en 1966 en Aguililla, Michoacán, "El Mencho" no era un capo más. Su historia resume el ascenso del narcotráfico moderno: hijo de campesinos, migró a California, donde aprendió el oficio en las calles, para regresar a México y escalar desde el narcomenudeo hasta convertirse en el fundador del CJNG junto a Érik Valencia Salazar, "El 85".


Lo que construyó después fue un monstruo de múltiples cabezas. Bajo su mando, el CJNG no solo desplazó a organizaciones históricas, sino que se convirtió en un cártel globalizado, con operaciones de tráfico de fentanilo y cocaína hacia Estados Unidos que lo hicieron merecedor de una recompensa de 15 millones de dólares por parte de la DEA, igualando la cifra ofrecida por Joaquín "El Chapo" Guzmán en su momento de máximo poder.


El operativo: precisión militar y coordinación bilateral


De acuerdo con fuentes federales que hablaron bajo anonimato con la agencia AP, el operativo se desarrolló en la sierra de Jalisco, bastión histórico del CJNG. Lo que comenzó como una incursión de fuerzas especiales derivó en un enfrentamiento de alto impacto cuando los militares fueron agredidos por presuntos integrantes del cártel.


El saldo preliminar es revelador de la ferocidad del combate: tres militares gravemente heridos, cuatro sicarios abatidos en el lugar y otros tres que fallecieron durante su traslado a la Ciudad de México. La Sedena confirmó además un elemento que resulta clave en la narrativa del gobierno mexicano: la coordinación con autoridades de Estados Unidos durante la operación, un gesto que busca enviar señales de colaboración bilateral en momentos de alta presión diplomática.


La respuesta inmediata: el cártel contraataca


Si algo distingue al CJNG de otras organizaciones es su capacidad de movilización territorial. Horas después del operativo, México presenció una coreografía de violencia perfectamente orquestada: narcobloqueos con vehículos incendiados en Jalisco, Michoacán, Colima, Tamaulipas, Guanajuato y Aguascalientes.


Las imágenes que circularon en redes sociales mostraban escenas de pánico en Puerto Vallarta, uno de los destinos turísticos más importantes del país, con columnas de humo emergiendo sobre la ciudad y el aeropuerto sumido en la incertidumbre. La reacción fue inmediata: Air Canada suspendió sus vuelos al destino, mientras el Departamento de Estado de Estados Unidos y el gobierno de Canadá emitieron alertas a sus ciudadanos para que permanecieran en lugares seguros.


El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, no tuvo más remedio que pedir a la población extremar precauciones y anunciar la suspensión de clases presenciales para el lunes. La medida, más allá de lo preventivo, evidencia la gravedad de una situación que el gobierno federal aún lucha por contener.


El contexto político: un golpe que Sheinbaum necesitaba


La muerte de "El Mencho" llega en un momento políticamente sensible para la administración de Claudia Sheinbaum. La violencia no ha cedido en estados como Sinaloa o Michoacán, y la presión de Washington sobre la política de seguridad mexicana se había intensificado tras las recientes caídas de líderes del Cártel de Sinaloa y la extradición de Rafael Caro Quintero.


En este escenario, el operativo representa un triunfo incontestable para Omar García Harfuch al frente de la Secretaría de Seguridad. Abatir al objetivo prioritario tanto de México como de Estados Unidos es un resultado que ningún gobierno anterior había logrado, y coloca a Sheinbaum en una posición de fortaleza para negociar con su contraparte estadounidense.


Sin embargo, como ha ocurrido en el pasado con otras organizaciones, la historia sugiere que la muerte de un líder no necesariamente equivale a la derrota de su organización. El CJNG ha demostrado una capacidad de adaptación y una estructura descentralizada que podrían permitirle sobrevivir a la pérdida de su fundador.


Lo que viene: ¿fragmentación o sucesión controlada?


La pregunta que flota en el aire es si el CJNG logrará mantener su cohesión interna o si, por el contrario, la ausencia de "El Mencho" acelerará una fragmentación que termine generando más violencia, no menos.


Los analistas consultados señalan que la organización cuenta con una estructura de mandos intermedios que podría facilitar una transición ordenada. Sin embargo, la ferocidad de la respuesta observada este domingo sugiere que existen facciones dispuestas a disputar el control o, al menos, a demostrar poderío territorial como carta de negociación.


Lo que es seguro es que México ha entrado en una nueva fase de su guerra contra el narcotráfico. La caída del hombre más buscado del mundo cierra un capítulo, pero abre otro cuya principal víctima podría ser, una vez más, la población civil atrapada entre dos fuegos.


Mientras las autoridades evalúan los siguientes pasos, los mexicanos en seis estados se preguntan cuánto durará esta tormenta y si, después de ella, algo habrá cambiado realmente. Porque si algo ha enseñado la historia reciente del país, es que en el negocio del narcotráfico, las cabezas caen, pero el monstruo rara vez muere.

 
 
 

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